Mucho se habla en los círculos económicos y de estudio social sobre el impacto del crecimiento de la oferta y demanda de bienes raíces en Boquete, Chiriquí. Lo cierto es que desde que empezó a crecer el mercado la vida de muchos boqueteños ha cambiado.

Los fines de semana el pueblo se llena de locales y extranjeros que van de aquí para allá, de compras, gozando de un café, cenando en los restaurantes de moda o simplemente comprando el número de lotería que les dará la suerte el domingo. Esta efervescencia (contrastante con el Boquete pastoral de hace 15 o 20 años) recuerda el cambio drástico que se dio en Beverly Hills en los años 20 cuando pasó de ser un pastizal a ser centro del jet set internacional.

El inicio del interés internacional por el mercado boqueteño como destino de retiro coincidió con la modernización de infraestructuras como las carreteras y las comunicaciones a fines de los noventas, así como los incentivos existentes para la inversión extranjera y -sobre todo- la belleza del área, que desde inicios de siglo atrajo extranjeros y panameños a esa región.

Una de las inversiones iniciales más destacadas fue el desarrollo residencial de Valle Escondido, al cual siguieron varios otros y la apertura de diversas oficinas de bienes raíces, couriers, aumento de la oferta hotelera, cafés, restaurantes, y muchos otros negocios que vieron en este “boom” la oportunidad de crecer.

El oro al final del arco iris

Hoy día ese ideal de prosperidad parece haberse vuelto realidad para muchos negocios: Sólo basta con subir a Boquete cualquier sábado por la tarde para atestiguarlo. El hace diez años somnoliento pueblo (que parecía despertar ocasionalmente en época de feria y los 28 de noviembre) es hoy día un vibrante centro turístico los 365 días del año.

Los fines de semana el pueblo se llena de locales y extranjeros que van de aquí para allá, de compras, gozando de un café, cenando en los restaurantes de moda o simplemente comprando el número de lotería que les dará la suerte el domingo. Esta efervescencia (contrastante con el Boquete pastoral de hace 15 o 20 años) recuerda el cambio drástico que se dio en Beverly Hills en los años 20 cuando pasó de ser un pastizal a ser centro del jet set internacional.

Las oficinas de bienes raíces manejan como pueden la avalancha de oferta que tienen en sus manos. Muchos boqueteños han encontrado prosperidad ya sea vendiendo propiedades, u ofreciendo servicios relacionados con la construcción o el turismo.
Hace ya algunos años un estudio consideró que en Boquete se vivía la realidad de un pleno empleo y que el salario promedio del boqueteño era de aproximadamente 600 balboas al mes. Sin embargo, ¿Es esta la realidad de todos los habitantes del valle de la eterna primavera?

El precio de la especulación

Al lado de la bonanza que ha llegado a Boquete en años recientes, también han llegado problemas. Y es que no todos los boqueteños se han podido subir al tren de los bienes raíces y el turismo. Este segmento de pobladores ve con asombro como Boquete se vuelve cada días más caro y exclusivo:El precio de las propiedades y los costos de construcción en Boquete se ha disparado de tal manera que es casi imposible para un panameño de clase media soñar siquiera con establecerse allí. Igualmente, muchos boqueteños se quejan de que los costos de algunos productos y servicios han aumentado drásticamente.

Muchos desarrolladores de proyectos no han tomado en cuenta las infraestructuras del pueblo, las cuales también ha comenzado a sufrir las consecuencias del desarrollo sin planificación: El agua ha comenzado a escasear en Boquete a causa de que el acueducto no está diseñado para la cantidad de nuevas propiedades y los hábitos consumistas de muchos nuevos residentes.

Las calles de ciertas áreas sufren el constante ir y venir de las maquinarias equipo pesado.

Sumado a esto, las industrias del café y la agricultura, que otrora fueran símbolo de la economía boqueteña, desaparecen o cambian poco a poco debido a la utilización para desarrollos inmobiliarios de tierras productivas y aptas para la siembra del café y otros cultivos.

El futuro

El futuro de un Boquete próspero y planificado depende de que las autoridades regulen con cuidado el desarrollo residencial, considerando el impacto ecológico, social y económico. Es necesario establecer leyes de zonificación, planear a futuro las carreteras, acueductos y otros servicios públicos, amén de establecer impuestos acordes con el tamaño de los desarrollos inmobiliarios para poder subsidiar los costos públicos que los mismos acarrean.

Los cambios que se ven hoy en Boquete se verán pronto en Volcán, Dolega, David y otras localidades. Estos cambios son inevitables, y deben ser abordados con responsabilidad por el futuro y mucha planeación. No perdamos el Chiriquí que hoy es sinónimo de la Tierra Prometida




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