Ya no es extraño escuchar en la radio o ver en la televisión y periódicos noticias de los altos índices de criminalidad que se están dando en la ciudad de Panamá. Pareciera que los criminales se están tomando las calles de Panamá.

En un esfuerzo para controlar esta ola de crímenes, el Presidente de la República anuncio en presencia de las Presidentas del Órgano Legislativo Susana Richa de Torrijos y del Órgano Judicial Graciela Dixon, medidas inmediatas para enfrentar la escalada de violencia y la delincuencia desatada en las últimas semanas en un esfuerzo conjunto de los tres Órganos del Estado panameño.

Manifestó que propondrá reformas a las normas jurídicas para sancionar de manera más enérgica a los menores infractores y a los adultos que aúpen la participación de éstos en hechos violentos. El Jefe del Ejecutivo destacó que deberán ser tratadas con carácter de urgencia notoria en la Asamblea Nacional antes de la conmemoración de la Semana Santa, tras amplias consultas desarrolladas en esta dirección y que se prolongarán hasta el próximo fin de semana.

Torrijos fue categórico al establecer que resulta alarmante e inadmisible la impunidad que parece cubrir a los menores delincuentes, por lo que se propone un aumento de las penas para que permanezcan en reclusión por un tiempo adecuado a sus delitos y edades. Según la propuesta, éstos deberán permanecer en centros especiales para menores hasta que cumplan la mayoría de edad, momento en que serán traslados al ámbito penal para adultos.

Al cierre, el presidente Torrijos dijo que los ciudadanos de bien que constituyen la inmensa mayoría del país no pueden quedar secuestrados por una minoría de malhechores. “Pueden estar seguros que las calles de nuestro país no van a quedar en manos del hampa”, concluyó.




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