De arroz y espejismos

Septiembre 28, 2007

Por: Ricardo Ortega

La profecía se ha cumplido: el arroz escapa lentamente del alcance de la mayoría de los panameños por su alto precio. Décadas de una política económica paternalista basada en la búsqueda de votos sólo han retrasado la inflación y nos han lanzado de golpe a un mundo donde ya no existe ese espejismo de sentirte protegido, en el que muchos no son aptos para competir, menos para entender porqué son castigados al no poder comerciar-comprar su alimento favorito.

La fijación de nuestro pueblo por dicho manjar (por que eso es en lo que poco a poco se ha convertido por su exagerado precio) raya en una irracionalidad que sólo explica la costumbre: Es un grano con muy poco valor nutritivo que - si bien “llena el estómago”- no cumple mucho mas allá de eso: Mucho menos cuando algunos molineros inescrupulosos han venido empacando un producto menos que mediocre que -aunque uno de ellos ha dicho con total descaro que “su arroz no ha matado a nadie”- si es cierto que se ha llenado los bolsillos de dinero al cobrar de más por un producto que ni siquiera es apto para consumo humano, mucho menos alimenticio.

Mientras tanto, las voces de protesta se alzan exigiendo regulación de parte del gobierno en tema de precios. Lejos está el pueblo de comprender que lo que está pidiendo es un imposible por razones tan complejas que se podría escribir un libro sobre ello: ese anhelo de protección es precisamente el que ha llevado a esta situación con el arroz y se verá reflejada en otros productos muy pronto. Debemos pues, estar listos para un cambio no sólo dietético sino de actitud hacia una nueva realidad que requerirá de nosotros escoger mejor lo que comemos, a nuestros gobernantes, y las políticas económicas que sigamos como nación.




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