¿Finaliza la Inconciencia e Insensatez Nacional?
Julio 19, 2007
Dr. Ricaurte Arrocha-Adames. Cardiólogo
Coalición Panameña Antitabaquismo
Sin lugar a dudas, la responsabilidad primaria del cuidado de la Salud de todos los panameños, la misma que aparece señalada como un precepto constitucional, recae en el Ministerio de Salud. La prevención de las enfermedades requiere, además y ante todo, de docencia. Enseñanza que estamos obligados a realizar todos los padres. Que está obligada a implementar tanto el Ministerio de Educación como el de Salud. Que deben apoyar todos los medios de comunicación, con mensajes de advertencias y orientación que llegue a la mayoría del público por vía radial, escrita y televisada de manera repetitiva. En la ejecución de esta tarea vital, el otro sector importante lo representa el grupo empresarial.
El crecimiento económico que reflejan todos los indicadores y la proyección que ha alcanzado Panamá en el ámbito internacional son muestras más que elocuentes de la capacidad de desempeño de ese grupo en los distintos sectores, privado y público. También lo reflejó, de manera impresionante, la superación de la grave crisis financiera que atravesó la nación cuando el gobierno norteamericano cortó el flujo de caja para presionar la salida del gobierno militar de Noriega. La sagacidad y capacidad de nuestros empresarios y sus economistas brilló al máximo para impedir la quiebra de las finanzas nacionales y lo que se pretendía en ese entonces, la caída del gobierno.
Aceptando estas grandes verdades, resulta a todas luces inconcebible e imperdonable que, en las últimas décadas, cada uno de nuestros gobiernos haya desestimado con frialdad las altas cifras de enfermos y de muertes relacionadas con la adicción al cigarrillo, hechos que reflejan las estadísticas de salud. Más de dos mil muertes anuales equivalen a un terremoto o a un Huracán Katrina, eventos traumáticos con los que la Madre Naturaleza ha evitado golpear a Panamá, gracias a Dios, y Él sabrá por qué razón. Mucho más grave e inverosímil, el que se acepte dócilmente cifras de gastos diez veces superiores a los ingresos que el Estado recibe, en concepto de impuestos irrisorios al cigarrillo, para poder atender todas las enfermedades crónicas relacionadas con el humo del tabaco.
Ha llegado el momento de despertar y subsanar tanta insensatez gubernamental y nacional. El Banco Mundial, tras análisis exhaustivos, concluyó recientemente que el aumento de impuesto al tabaco no solo reduce el consumo del cigarrillo sino que incrementa los ingresos fiscales del Estado, todo lo contrario a lo que en su campaña insidiosa y engañosa proclaman los defensores de la industria del tabaco. Hace una semana, después de casi cuatro años de lucha, se dio al fin un paso positivo, adelante, al incluir la Asamblea Nacional, en su primer debate, la Ley Antitabaco. Ésta, entre otras importantes consideraciones, establece sanciones ejemplares a los que la incumplan. Quedó pendiente el punto crítico del impuesto. La finalidad máxima y vital del aumento que se proclama es disuadir el consumo de cigarrillo en los adolescentes, ingenuas carnes de cañón que son llevados a la adicción envueltos en las flautas mágicas del estar en la onda, ser compañero, alcanzar estatus social y la madurez porque, “de esa manera, se deja atrás la niñez y la autoridad paternal”. Mientras los adolescentes engatusados se hacen adictos y se enferman ellos y a los demás, muchos otros se enriquecen y con cinismo se proyectan como personajes públicos y de éxito empresarial y social.
Panamá espera con ansias que no se siga cerrando los ojos, ni se permanezca insensibles a los males del prójimo. Que no se continúe con la mala administración de la cosa pública al gastar casi 80 millones anuales, pagados por el bolsillo de cada trabajador de nuestro istmo, para atender a quienes la industria enferma mientras el gobierno recibe de ellos la irrisoria suma de 11 millones en concepto de un pequeño impuesto al funesto causal de la adicción y de las enfermedades y muertes. Algo a todas luces ilógico, irracional e inaceptable. En buen panameño, una verdadera ñamería.
Al señor Presidente y al partido en funciones de gobierno le cabe la histórica responsabilidad de cambiar este vergonzoso y penoso panorama.
Ánimo señor Presidente. La historia y el 70% de los panameños no fumadores, así como todos los que sí sabemos hacer uso de nuestra razón, estamos con usted. No dude. Dios y la Patria se lo premiarán.
Por: Ricardo Ortega
Hace algún tiempo al subirme a un taxi en David el chofer del mismo me indica que “el cinturón de seguridad no sirve, pero póngaselo por encimita para que no me pongan la multa”. Le indiqué -intentando en vano salvarlo de su letal ignorancia- que dicho cinturón está instalado para proteger la vida de los pasajeros, no defender su irresponsabilidad de una merecida multa. Acto seguido (pueden imaginarlo) me bajé de la susodicha trampa de muerte.
A pesar de ser ley el utilizar cinturón de seguridad, muchas personas escogen el no utilizarlo y simular rápidamente que lo llevan puesto cuando se acerca el patrulla con el fin de evitar o pagar la multa o la coima (?!). Los siguientes links a videos de tests de accidentes nos muestran por qué el “jueva vivo” en este caso puede ser “juega muerto”
Crash test dentro de un camión
Prueba con asiento para bebés orientado hacia atrás y prueba con asiento hacia delante A este respecto, no estoy seguro si los asientos de seguridad para menores están legislado en Panamá, pero deberían estarlo. Previo al nacimiento de mi hijo Daniel fui a un taller instructivo sobre esta medida de seguridad y hoy día jamás lo subiría a un auto sin asiento de seguridad. Si decide adquirir uno (ojalá que sí) verifique antes qué tal fácil es instalarlo y si cumple con las normas establecidas en Estados Unidos. En ese país se vigila muy de cerca que los asientos para bebés funcionen adecuadamente.
Muchos de los accidentes que ocurren en nuestras calles tendrían un final menos trágico si sólo siguieramos las reglas básicas que dicta el sentido común y la ley.
¿Qué es el dengue y cómo se trata?
Julio 5, 2007

Dada la cantidad de casos de dengue en Chiriquí y el peligro que encierra esta enfermedad, El Chiricano ha decidido proporcionar esta información para conocimiento de la comunidad en general. El artículo contiene información acerca de la distribución geográfica, causas, síntomas, prevención y tratamiento del dengue. Leer más
¿Qué son los alimentos orgánicos?
Mayo 24, 2007

Lechugas orgánicas producidas en Cerro Punta, Bugaba
Los alimentos orgánicos son aquellos productos agrícolas o agroindustriales que se producen bajo un conjunto de procedimientos denominados “orgánicos”. Estos procedimientos tienen como objetivo principal la obtención de alimentos más saludables y la protección del medio ambiente por medio del uso de técnicas no contaminantes, y que además disminuyan el empleo de energía y de sustancias inorgánicas, sobre todo si son de origen sintético.
Los productores de alimentos orgánicos procuran que sus productos estén libres de agroquímicos y no producen alimentos transgénicos. Los cultivos orgánicos son enriquecidos mediante la elaboración de compostas con la finalidad de volver a dar al suelo los nutrientes que entrega a través de los alimentos. Entre los métodos agrícolas tradicionales utilizados están el sistema de terrazas o de barreras naturales para evitar la erosión de los suelos. Pueden además presentar otras cualidades como un empaquetado ecológico para su disposición al consumidor final.
Los alimentos orgánicos se producen con el fin de nutrir el organismo humano protegiendo la salud de los consumidores, el equilibrio ecológico del lugar donde se producen y están libres de sustancias tóxicas o químicos potencialmente dañinos a la salud (exceptuando los que ya están presentes en el medio ambiente). Con fines de comercialización ha surgido un sistema de certificación de los alimentos orgánicos el cuál está en consolidación y busca que una organización avale si ciertos alimentos son orgánicos o no.
Los alimentos orgánicos están en pleno auge ya que los métodos agrícolas masivos que se utilizan en la agricultura industrial han sido señalados por el movimiento ecologista por su insustentabilidad ambiental y por la exposición de los alimentos a pesticidas tóxicos. Pacientes con exposición crónica a ciertos pesticidas, pueden presentar daños del sistema nervioso, riñones, hígado y cerebro. Además los especialistas señalan que gran porcentaje de los casos no son diagnosticados, dado que los síntomas correspondientes son también síntomas generales de muchas otras enfermedades como fatiga, debilidad, dolor de cabeza o dolor abdominal.
¿Qué provoca los ataques de asma?
Mayo 23, 2007
El asma es un trastorno respiratorio crónico que se caracteriza por ataques recurrentes de disnea y sibilancias. Algunas causas y desencadenantes son comunes a todas las personas que sufren la enfermedad, pero hay también diferencias individuales. Aunque las causas últimas del asma no se conocen del todo, los factores de riesgo más importantes son productos inhalados, entre los que cabe citar los siguientes:
- alérgenos en espacios cerrados (por ejemplo los ácaros del polvo presentes en la ropa de cama, las alfombras y los muebles tapizados, la contaminación y la caspa de los animales domésticos);
- alérgenos en espacios exteriores (como pólenes y mohos)
- humo de tabaco; y
- productos químicos irritantes en el lugar de trabajo.
Otros factores desencadenantes pueden ser el aire frío, una emoción extrema, de enfado o miedo, y el ejercicio físico. En algunas personas el asma puede sobrevenir en respuesta a algunos medicamentos, como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos, o los betabloqueantes (empleados contra la hipertensión, algunos problemas cardiacos o la migraña). También la urbanización se ha asociado a un aumento de los casos de asma, pero no está clara la naturaleza exacta de esa relación.
Según estima la OMS, hay en el mundo unos 300 millones de personas que sufren asma, y 255 000 fallecieron por esa causa en 2005. Aunque no se puede curar, un tratamiento apropiado permite controlar la enfermedad y disfrutar de una buena calidad de vida. Además, algunos niños con formas moderadas de la enfermedad superan sus síntomas con los años.
Fuente: OMS
